Estrategias de markerting para las pequeñas firmas de arquitectura (I)
En Estados Unidos, la abrumadora mayoría de estudios arquitectónicos son pequeñas firmas, incluso unipersonales. Casi tres cuartos tienen entre 2 y 49 empleados, y solo 3% ocupan a más de 50 personas.
Esas pequeñas firmas no tienen un gran presupuesto ni mucho personal dedicado al marketing, de manera que deben ser más inteligentes en el diseño de sus estrategias para atraer nuevos clientes.
Por fortuna hay opciones viables de bajo presupuesto e incluso gratuitas para hacer mercadeo de pequeñas empresas arquitectónicas. Un trabajo de Taz Khatri en la web Redshift by autodesk explica varias de ellas. A continuación reseñaremos tres.
Las redes sociales no son una moda
Una de las primeras medidas que puede tomar un gabinete pequeño de arquitectos es trabajar con las redes sociales. Muchos profesionales de este ramo han tardado en incorporarse y desconfían de ellas, pues piensan que se trata de una moda. Los expertos recomiendan cambiar este enfoque radicalmente e incorporarse a las redes porque es allí donde la gente está intercambiando sus informaciones y opiniones, y es allí donde deben estar los arquitectos para conocer al público y encontrar clientes.
Por supuesto que la recomendación abarca todas las redes, pero se enfoca en Houzz, por ser una red especializada en temas de arquitectura, urbanismo, construcción y diseño de interiores. En cuanto a las redes más generales, la sugerencia apunta a no crear cuentas específicas de la empresa, sino a iniciar grupos en los que los usuarios puedan ofrecer información de interés sobre sus inclinaciones, tendencias y necesidades.
Crear confianza en la marca
Si en algo debe invertirse el limitado presupuesto de marketing de una empresa pequeña de arquitectura es en crear su propia página web. Pero debe hacerlo asegurándose de tener a los clientes en mente. No se debe incurrir en el error de diseñar la página para otros arquitectos. Lo más indicado es utilizar ese recurso para contarles la propia historia a los potenciales clientes.
Para conformar esa historia vale utilizar todo lo relacionado con la marca y con sus propietarios, desde la ropa que visten, el automóvil que usan y el mobiliario de la oficina. Todos esos elementos pueden servir para generar confianza y credibilidad en la empresa.
Elevator Pitch, no solo en ascensor
Un tercer consejo de los conocedores apunta a mantenerse siempre en actitud de difundir la actividad de la marca. Es bien conocido el recurso del Elevator Pitch, que consiste en resumir “el cuento” de la empresa o el proyecto de manera tal que quepa en el tiempo que tarda un viaje en ascensor. Se supone que esto sirve para aprovechar un encuentro fortuito con un posible cliente, patrocinador, financista o socio.
Eso está bien, pero el encuentro no tiene por qué ocurrir en un ascensor ni tiene que ser con esas figuras de autoridad. Los especialistas recomiendan no escatimar esfuerzos e ir por allí contándole la historia de la marca a todas las personas posibles, incluyendo peluqueras, cantineros y pasajeros de medios de transporte. Se trata de sembrar semillas a sabiendas de que puede germinar cualquiera de las que han sido lanzadas a la tierra, ya sea directamente o mediante los vínculos de las personas que han escuchado la minicharla.
Aunque es obvio que los expertos actuales se centran más que nada en las relaciones establecidas por vía digital, son cada vez más los que recomiendan intensificar las interacciones cara a cara. Son insustituibles.