Smiljan Radic un ídolo (nada mediático) de la arquitectura

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Smiljan Radic un ídolo (nada mediático) de la arquitectura

Transmite un cierto aire de poeta oscuro. Su obra, en tanto, tiene algo de alucinante surrealismo. Se llama Smiljan Radic, es chileno de ancestros croatas, y se le considera una figura del culto en la arquitectura. Esa condición se refuerza con una enigmática personalidad, bastante reacia a la exposición mediática.

El diario La Tercera logró al fin convencerlo y publicó un extenso trabajo periodístico titulado: “El arquitecto que admiran los arquitectos”, en el que se comenta que “lo reconocen dentro y fuera de Chile, lo premian, comentan su trabajo. Pero él es tan esquivo que da escasas entrevistas y ni siquiera tiene página web con sus obras. La aparición de un libro con una selección de sus 80 proyectos construidos abre una puerta: Radic acepta hablar. Esta es su historia”.

Esa historia comienza de una manera extraña. En realidad no le apasionaba la arquitectura, más llegó aburrirle, y la única conexión inicial fue su habilidad para el dibujo. Cuando le hicieron un examen de admisión específico salió mal porque no sabía nada del tema. Sin embargo, ha terminado por ser una leyenda viviente de la profesión en su país y con amplia proyección internacional.

Es huraño en la vida real y también en la virtual, al punto de no utilizar Whatsapp y ser particularmente parco en sus respuestas a los correos electrónicos. Dice  que prefiere usar el tiempo para diseñar. Pese a esa característica no se considera un artista porque en la arquitectura hasta en las obras más libres se parte de solicitudes muy específicas del cliente. “Yo pienso como arquitecto; no pienso ni trabajo como artista. Puedo diferenciarme perfectamente. Hay campos donde las disciplinas por suerte se cruzan, pero es distinto que un artista hable de un tema o que lo haga un arquitecto”, puntualiza.

La posibilidad de diferenciar entre arte y arquitectura surge dentro de casa porque está casado con la escultora Marcela Correa, con quien ha compartido varios de sus trabajos. De hecho, durante una larga etapa usó tan intensamente rocas como elemento de sus creaciones, que llegaron a calificarlo como “el arquitecto de la piedra”. Sin embargo, a partir de cierto momento decidió que ya estaba bien de ese tipo de materiales, pues había agotado sus posibilidades.

Nave, uno de los trabajos más reconocidos del arquitecto Radic.

En sus escasas interacciones públicas se muestra tan irreverente que se robustece el mito de que es una especie de ermitaño incomprendido. A varias de las interrogantes que le formula el periodista de La Tercera, Patricio de la Paz, responde con la frase “Me da lo mismo”.  Por ejemplo, cuando le pregunta si le molestan los arquitectos superestrellas o si le cansa que se hable de una generación dorada de arquitectos chilenos entre quienes está él y Alejandro Aravena, ganador del Premio Pritzker. “En términos intelectuales el problema no es nuestro, sino de los críticos y lo que no hay en Chile son críticos de arquitectura. Cuando existan, uno puede enfrentarse a ese argumento y decir sí o no. En términos casuísticos, que es como se toma hoy, se buscan lugares comunes entre cinco o diez personajes que salieron juntos de una universidad”, suelta ácidamente.

Cuando le preguntan por sus obras en desarrollo hace un resumen apretado: “El teatro del Biobío, el barrio Bocasur en Concepción, un par de casas. Un pabellón para mil personas para una empresa fashion de ropa en París. También estamos partiendo una tienda en pleno centro de Londres”.

Sobre su trabajo más querido, se decanta por la restauración de Nave, una casona patrimonial de Santiago que ha resistido incendios y varios de los violentos terremotos chilenos.

Ahora, la obra completa de Radic estará a la vista de los interesados en un libro titulado Obra gruesa, monografía que registra más de 80 construcciones y otros 24 proyectos. Es un trabajo del Grupo Antenna y Ediciones Puro Chile, que ha tomado varios años de preparación. “Este es un libro donde los ejemplos que aparecen deberían actuar como ilustraciones de temas de arquitectura. En este mismo sentido, también existen pedazos de cuentos, trabajos frustrados, ilustraciones de otros, planos de ingeniería… en general es un imaginario denso resumido en una serie de proyectos diseñados hasta el 2015”, explica.